Cuando reclamas a un banco, una aerolínea o una gran compañía, partes en desventaja: ellos tienen departamentos jurídicos enteros y tú una factura y mucha paciencia agotada. El derecho de consumo existe para corregir ese desequilibrio.
Cláusulas abusivas en contratos bancarios y de consumo. Cláusulas suelo, IRPH, comisiones de apertura mal aplicadas, gastos de constitución de hipoteca que la entidad debería haber asumido total o parcialmente. Revisamos tu contrato y te decimos con claridad si hay margen de reclamación.
Reclamaciones a aerolíneas. Retrasos, cancelaciones y overbooking dan derecho a compensación en la mayoría de los casos, y las compañías cuentan con que la mayoría de los pasajeros no reclamen. Nosotros sí lo hacemos, y de forma sistemática.
Productos financieros. Tarjetas revolving con intereses usurarios, preferentes, seguros vinculados a préstamos que se contrataron sin información clara o sin necesidad real.
Reclamaciones generales de consumo. Productos defectuosos, servicios no prestados según lo contratado, garantías no respetadas, publicidad engañosa.
A diferencia de un contrato entre empresas, en las relaciones de consumo la ley protege especialmente a la parte más débil: el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios obliga a un nivel de transparencia y equilibrio que muchos contratos de adhesión — los que firmas sin negociar, simplemente aceptando — no cumplen. Eso significa que muchas cláusulas que parecen "letra pequeña inevitable" en realidad no son válidas.
Revisamos tu contrato o tu situación en una consulta gratuita y te decimos sin rodeos si hay base real de reclamación — no todas las cláusulas son abusivas, y preferimos decírtelo claro desde el principio antes que iniciar un proceso sin recorrido. Si hay caso, empezamos por la vía extrajudicial y, si la empresa no responde, vamos a vía judicial con procurador.
El plazo se cuenta generalmente desde que tuviste conocimiento real del carácter abusivo de la cláusula, no desde la firma del contrato. Conviene revisarlo caso por caso.
Te lo explicamos con total transparencia en la consulta inicial, incluyendo qué pasa con las costas judiciales si el caso llega a esa vía.
Puedes intentarlo, pero las compañías suelen responder de forma distinta — y más rápido — cuando la reclamación llega con respaldo legal formal.